«¿Qué tal te va conviviendo con tu silencio? ¿Hasta dónde te puede llevar? ¿Cuáles son sus limites o acaso tiene un poder ilimitado? ¿Arte o habilidad? ¿Cómo gestionar su practica con la sabiduría del equilibrio?…» // Memorias reflexivas de un caminar por el aprendizaje (diario de un ontonauta)

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Y ahora le toca al «silencio»…poderoso recurso humano al que cada uno de nosotros puede acceder y a su vez invocar a lo largo y ancho del «maratónico» caminar por la vida…pero no se invita sólo…así que dependerá en último término de nuestro nivel de ampliación de conciencia para que podamos «gestionarlo» con la mayor sabiduría que vayamos desarrollando y acumulando a través del devenir de nuestras vidas.

Cuando hablamos de nuestras convivencias con el silencio muchas veces desde nuestro desconocimiento o inconsciencia solemos confundirlo con «el callar»; y esto nos trae muchos «sobrecostos» sobre todo emocionales ya que elegimos forzarnos a no expresar nuestras perspectivas o lo que sentimos dentro un determinado contexto relacional, y esto puede acarrearnos «acumular bloqueos racionales, emocionales y corporales» que finalmente se quedarán atrapados en nuestro ser…generándose impactos nocivos para nuestra integridad…lo que nos significará aumentar nuestra carga de «sufrimientos». El callar no es un recurso humano de crecimiento y bienestar; todo lo contrarío, es como una «enfermedad terminal» que irá socavando progresivamente nuestro ser y nuestras relaciones…y que más temprano que tarde, nos llenará de sufrimientos que consumirán nuestra existencia hasta el final.

Entonces como podemos ir viendo «el silencio» es una habilidad humana (personal y social) que cuida de nuestra integridad, facilita nuestro desarrollo / evolución personal y relacional, y a su vez nos «abre el camino» hacia «el vivir y convivir a plenitud y en bienestar»; ¿Cómo así?…desde el silencio podemos ser capaces de poner nuestra «mente en silencio» o mente en blanco como solemos decir a veces; y aquí podemos hacernos cargo de los pensamientos que generamos, filtrando cualquier pensamiento negativo o juicio infundado o suposición tóxica que pudieras comenzar a generar ante cualquier interacción / situación / experiencia / conversación «negativa, tóxica, no favorable o insatisfactoria, difícil o incomoda». También podemos «conectar» nuestro silencio con nuestras emociones…es decir; «poner en silencio a nuestro ser emocional», lograr «la neutralidad emocional» o «el equilibrio emocional / energético»…nos abrimos a la posibilidad de «invocar estados emocionales que nos sean saludables como el de la paz o el del amor» desde el que podemos «aliviar sufrimientos»…en último término; «el silencio» nos puede significar contar con «un poderoso aliado introspectivo» para «gestionar más y mejor nuestras emociones», nos abrimos así a un aprendizaje emocional más profundo. Asimismo podemos además «conectar» nuestro silencio con nuestro cuerpo; e igualmente «poner en silencio a nuestro cuerpo»«escuchar más y mejor a nuestro cuerpo, escuchar más a las disposiciones corporales que nos habitan en el día a día, escuchar mejor a las energías que nos están constituyendo en el presente»…en rigor aquí también obtenemos otro importante beneficio que nos regala «el silencio» para «gestionar más y mejor a nuestras disposiciones energéticas corporales». Entonces podemos concluir hasta esta parte que «el silencio» nos puede representar en sí mismo un gran recurso humano que podemos «disponer y gestionar» para acceder «tal vez en forma más efectiva» a la «ampliación de conciencia» desde la que podemos intervenir en tiempo real y en forma eficaz en nuestros pensamientos/juicios, emociones y cuerpo (siempre siguiendo las consignas fundamentales «mejora humana continua» y «bienestar»); y a su vez acceder igualmente (y totalmente alineado/entrelazado a lo anterior) «quizás en forma más eficaz» a la «ampliación de la escucha activa y empática» desde la que podemos «escucharnos más…escuchar más y mejor la totalidad de nuestro ser (mente, emociones y cuerpo)» para abrirnos siempre a la posibilidad de «cambiar para mejorar» (bajo las mismas dichas consignas fundamentales).

Como toda habilidad humana «el silencio» necesita que cada uno de nosotros «lo construya y haga evidente en lo personal/relacional»…que nos hagamos cargo de nuestra evolución humana…y lo vayamos desarrollando e incorporando en forma constante y continua «mientras más temprano mejor, aunque nunca es tarde»…se trata esencialmente de un proceso de aprendizaje vivencial y transformacional (autoaprendizaje) que no tiene fecha de vencimiento; y debe quedar bien claro que el que podamos contar con esta habilidad «no viene de nacimiento ni mucho menos cae por sí sólo dentro nuestro», hay pues que dedicarle tiempo y mucha conciencia (y practica recurrente) para que pueda constituirse en nuestro ser y podamos invocarla en cualquier momento…sobre todo cuando nuestra integridad / bienestar lo requieran. Todo esto último implica pues «una convivencia con el silencio…con nuestro silencio» que puede ser que la tengamos de manera «más o menos consciente», lo que tendrá un impacto proporcional en los beneficios que podamos «regalarnos» al «activar y gestionar» dicha convivencia en nuestro ser. Y cuando ya estamos conviviendo con «el silencio» (no necesariamente en el día a día) pueden pasarnos muchas cosas no necesariamente positivas para nuestro crecimiento o saludables para nuestra integridad…por eso es muy importante reflexionar periódicamente sobre ¿Cómo está siendo la convivencia con nuestro silencio? ¿Hacia dónde va?…y empezaremos diciendo que en la medida que alcancemos un mayor nivel de conciencia de nuestro silencio podremos en consecuencia tener «mejor y más frecuente» convivencia con el mismo…y es que se hace vital tener la mejor de las convivencia con el silencio para que podamos aprovecharlo al máximo en nuestro «crecimiento personal y relacional» y a su vez para ganar un mayor «cuidado o protección de nuestra integridad, y nivel de plenitud y bienestar»…pero no siempre es así; a veces no somos tan conscientes de los poderes que nos otorga «el silencio» por ejemplo para poner límites en nuestras relaciones y podemos caer en «desvalorizarlo» al juzgarlo «desde nuestros prejuicios, creencias limitantes, complejos de inferioridad» como si fuese «el callar», y considerar que si lo invocamos en determinadas situaciones críticas estaremos «permitiendo o dejando» que los demás «vayan contra nuestra dignidad…nos pasen por encima o que se aprovechen de nosotros»…y finalmente no llegamos a reconocer «lo poderoso que puede resultar ser el silencio para establecer límites en nuestras relaciones»; también podríamos tener con el silencio una cierta «convivencia conflictiva» debido aunque parezca contradictorio y paradójico a «no ponerle límites a ese poder que le otorgamos cuando lo activamos o invocamos en nuestro ser»…y es que a veces nos puede pasar que tenemos un elevado nivel de conciencia de nuestro silencio y establecemos una convivencia casi cotidiana o permanente en donde lo invocamos regularmente para gestionar mejor sobre todo nuestros pensamientos y emociones por periodos de tiempos largos particularmente en contextos relacionales «no saludables»; lo cual tiene mucho sentido y hasta cierto punto sería lo ideal pero sucede que en esa «ampliación de conciencia» en la que ponemos en silencio nuestra mente y emociones…por así decirlo «lo dejamos en piloto automático» y seguimos con nuestras cosas en el día a día…y estando en plena conciencia, caemos sin darnos cuenta en «lapsos de inconsciencia con mayor incidencia en lo emocional y corporal» en los que «nos olvidamos de gestionar nuestras emociones y perdemos su equilibrio» y asimismo «nos olvidamos de gestionar nuestras disposiciones corporales energéticas y perdemos igualmente su equilibrio»…entonces; desde esa «particular inconsciencia», le otorgamos a nuestro silencio un poder «sin límites o ilimitado» («sin nuestra supervisión consciente de gobierno interior») para que se haga cargo de algo que esta fuera de su alcance y nos referimos como ya lo mencionamos anteriormente…a gestionar nuestro equilibrio emocional y corporal…en consecuencia por ejemplo; al dejar por mucho tiempo en silencio a algunas de nuestras emociones, estás por el estrés diario se van acumulando (y siguen acumulando) y no las vamos descargando parcialmente/reguladamente o simplemente no las descargamos totalmente «en forma controlada», lo que al final termina generándonos impactos nocivos en nuestra integridad/bienestar personal/relacional…asimismo al dejar por mucho tiempo en silencio a nuestro cuerpo, las «energías negativas» se van acumulando en forma desproporcionada en diferentes partes del cuerpo y a su vez nuestras disposiciones corporales se descontrolan alejándonos finalmente de nuestro centro energético (bloqueamos pues sin querer la gestión «proactiva» de nuestra descarga energética), lo que en último término nos estará generando diferentes impactos nocivos no sólo en nuestra salud orgánica sino también en nuestras interacciones con los demás; y para cerrar hasta acá lo que nos puede acarrear estás convivencias «no saludables» con el silencio…no debemos olvidarlos que al poner en silencio a nuestras emociones y cuerpo, necesariamente estamos poniendo en silencio a una parte de nuestra mente. Ahora bien dicho todo esto último; a estas alturas ya sabemos que se hace indispensable «ponerle límites a nuestro silencio» que como todo poder o recurso humano del que podemos disponer una vez desarrollado e incorporado en nuestro ser, debemos en rigor optimizar su disposición y convivencia dentro nuestro…y además, ya sabiendo hasta dónde nos puede llevar «el silencio» en particular cuando «lo retemos dentro nuestro por mucho tiempo»…cada uno deberá establecer sus «particulares límites para su propio silencio» a partir de las claves de «la ampliación de conciencia en un mayor nivel de profundidad» y de «la gestión de los tiempos de sus permanencias o convivencias dentro de nuestro ser», y de otros recursos o poderes humanos que podamos desarrollar e incorporar ( y sumar) a su vez como parte o dentro de nuestra habilidad/competencia humana para «la gestión de emociones»…la consigna del desarrollo humano por cierto que debe ser clara y directa al hueso «no podemos darnos el lujo de centralizar todo nuestro crecimiento y evolución en un sólo poder o recurso, esto no nos garantiza la mejora humana continua y por consiguiente la supervivencia de nuestra especie, así que con carácter de indispensable deberemos ser capaces de crear/construir/desarrollar a nivel personal/relacional diferentes poderes o recursos que nos permitan descentralizar en forma integral en la totalidad de nuestro ser todo nuestro crecimiento y evolución»¿Qué otras cosas se te ocurren hacer diferente para gestionar más y mejor a tus emociones y a tus disposiciones energéticas corporales? ¿Qué más?… ¡Dale, no pares, síguela!.

Interesante recorrido el que nos está dejando hasta aquí «el silencio»…y es que llegados a este punto se hace necesario que reconozcamos que no solamente se trata de una «habilidad humana» sino que de algo más…y se trata de algo que ya hemos ido viendo cuando hemos estado hablando de todo lo que el silencio nos permite «gestionar en la totalidad de nuestro ser» para preservar nuestra integridad y obtener «plenitud y en consecuencia bienestar», aunque esto también nos haya «revelado inconsciencias en su tiempo de uso o convivencia al no ponerle límites, convirtiéndose por consiguiente en un recurso/poder/habilidad que podía llegar a tener un carácter de casi permanente o ilimitado e incluso tal vez centralizado, lo que finalmente terminaba por generarnos impactos nocivos a nuestra integridad y bienestar»…entonces paradójicamente esta poderosa habilidad humana de bienestar, podía terminar jugándonos en contra de dicho bienestar, «al no gestionar su practica cuando activamos o invocamos su convivencia dentro nuestro»; y en último termino «ese algo más» del que estamos hablando tiene que ver en esencia con «gestionar nuestro silencio…gestionar su practica en nuestro ser…gestionar los límites de su poder»…y dicha «gestión del silencio» creemos que debe darse desde «la sabiduría del equilibrio»…desde la que a su vez todo poder/recurso/habilidad humana necesariamente debe utilizarse y regularse en nuestro ser para así alcanzar «ese bienestar integral al que todo ser humano debería acceder en su vida»…y cuando decimos «utilizar y regular todo poder humano en equilibrio», significa que en nuestro interior cada poder debe respetar el espacio y los límites de los demás poderes que se tengan desarrollados e incorporados para «no quitarse entre sí consciencia ni restarse bienestar» y más bien «a nivel integral» mantener o hasta incluso «ampliar la ampliación de conciencia en la totalidad de nuestro ser»…y tengamos además presente que cuando hablamos de «equilibrio de poderes humanos», estamos hablando en rigor de «sabiduría»…y en conclusión entonces, decantamos a que «gestionar la practica del silencio» tiene que ver al final con «gestionar su equilibrio en nuestro interior»…lo que en ese nivel de profundidad de la conciencia humana a mi entender deja de ser una habilidad humana para convertirse en un «arte humano»…que asimismo en su proceso de aprendizaje experiencial que seguiremos para lograr dominarlo, desembocaremos indefectiblemente por la senda de la sabiduría…¿Y de qué está hecha esa sabiduría? ¿Qué la constituye?…y desde que elegimos el camino del aprendizaje vivencial y transformacional para la mejora humana continua y el bienestar…será el acumulado de todas las experiencias de aprendizaje que nos regalamos vivir para desarrollar e incorporar «en equilibrio» diferentes poderes / habilidades / competencias personales y relacionales…en los que a su vez iremos profundizando cada vez más en «la ampliación de conciencia»…y en la evolución humana todo tiene que ver con todo, y cada crecimiento en nuestro interior siempre se dará de manera integral de ida y vuelta entre las áreas o compartimientos humanos involucrados (somos como actuamos y actuamos como somos, del hacer al ser y del ser al hacer). Y muy bien pero por dónde podríamos empezar a «gestionar con equilibrio los límites del poder del silencio»…y primero teniendo claro que para lograr dicha gestión hay otros poderes humanos fundamentales que están involucrados como los de «la gestión de emociones y disposiciones corporales» y el de «la comunicación efectiva»…lo cuales en la medida en la que «alcancemos mayores niveles de competencia» acompañados por cierto con un «mayor nivel de ampliación de conciencia», podremos mantener siempre en un «equilibrio proactivo» que nos permita establecer una «conexión de plena conciencia permanente» con el silencio o silencios que podamos convocar para una determinada convivencia que sintamos que necesitamos…se trata pues de «establecer canales internos conscientes de comunicación constante y proactiva entre nuestras habilidades/poderes/recursos humanos»; sin embargo hay otro poder humano que no podemos pasar por alto y tal vez sea el más poderoso de todos ya que de una manera u otra los constituye a todos los demás…y considero además que es el «poder clave» para gestionar con equilibrio sabio, más y mejor nuestro silencio…estamos hablando del gran poder humano de «la escucha activa-proactiva-empática» desde el que en rigor podemos «gobernar la totalidad de nuestro ser», y el cual tiene una muy estrecha interrelación con el silencio ya que diversas maneras ambos se pueden retroalimentar permanentemente para seguir ampliando su poder de bienestar…y es así que con la escucha proactiva encontramos el «factor humano clave» para gestionar la convivencia con el silencio dentro de límites establecidos con la sabiduría del equilibrio…¿Y cómo así?…y partiendo que en la medida que vayamos «ampliando nuestra escucha» a partir de «la ampliación de conciencia»; podremos escuchar desde la totalidad de nuestro ser (pensamientos, emociones y cuerpo), en sí mismo, la totalidad de nuestro ser…y al hacerlo tendremos el gobierno interno de todo lo que pasa en nuestro ser, incluido los silencios que podamos invocar…entonces al escuchar todo nuestro ser de forma integral y constante, tendremos un mayor poder de «conciencia activa-proactiva» que nos permita estar muy atentos para no quedar atrapados/adormecidos/retenidos por un excesivo tiempo de convivencia con el silencio y ser capaces de salir de los silencios que activemos o invoquemos en el momento oportuno, y esto significa seguir escuchando nuestros otros poderes/recursos humanos aún así estando conviviendo con el silencio o los silencios que nos establezcamos en nuestro interior…se trata en último termino de «establecer como un centro o núcleo de gobierno interior basado en nuestra escucha activa-proactiva» con el que podamos establecerle límites efectivos a nuestro silencio o silencios cada vez que sea necesario, a partir de la utilización oportuna de otras habilidades humanas (como por ejemplo; la gestión de emociones y disposiciones corporales, comunicación efectiva) que nos permitan «relevar o complementar o sustituir» a nuestro silencio para finalmente «gestionar más y mejor nuestra integridad y bienestar» con dichos otros poderes humanos (lo que no significa no volver a convocar nuevamente a nuestro silencio sí desde nuestra escucha-gobierno determinamos que en ese otro momento posterior es más adecuado para preservar o mejorar o ampliar nuestra integridad y bienestar); dicho esto último y por consiguiente, es en rigor «la escucha activa-proactiva-empática»…la que determina o deberá determinar siempre…los tiempos de convivencia que tengamos con el silencio…es decir que nuestra escucha es la que siempre deberá ponerle los límites a nuestro silencio, y es este poder de nuestra escucha tan fundamental y determinante para el arte de equilibrar con sabiduría la gestión de nuestra practica recurrente del silencio…no sólo «marcando continuamente los tiempos límite» de la utilización de su poder en equilibrio con la utilización de los demás poderes humanos que podamos tener incorporados y cuyos límites estarán marcados igualmente por nuestra escucha…sino que también «distinguiendo los momentos más adecuados para entrar y salir de nuestro silencio…para cambiar o complementar su utilización con otros recursos/poderes humanos que tengamos disponibles en nuestro ser…para finalmente gestionar con sabiduría su equilibrio como parte de un todo humano que en forma integral debería tener como propósito existencial definitivo «más y mejor integridad y bienestar»»¿Y qué vas a hacer entonces para fortalecer tu escucha y así gestionar con más equilibrio tu silencio? ¿Qué más harás? ¿Qué harías diferente? ¿Qué otras habilidades/poderes/recursos humanos necesitas empezar a desarrollar ya mismo?… ¡Vamos ahora, profundiza más y encuentra tus propias respuestas!.

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Acerca de Clever Morante

Esposo de Giova. Hijo de Margarita. Perseverante, analista y comunicador. Pasión por indagar, aprender y escribir. Coach Profesional Certificado con experiencia en desarrollo de personas, equipos y organizaciones; e Ingeniero Industrial con experiencia en el sector industrial ocupando puestos de liderazgo en varias de sus gestiones clave. Emprendedor independiente del coaching profesional desde mi Fan Page "La Posada de los Aprendices" que es un espacio virtual enfocado al desarrollo personal y organizacional en donde estoy creando contenidos de valor (artículos y videos), haciendo presentaciones en vivo y ofreciendo mis servicios de coaching.

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