“La Competencia No es Natural y No es Humana…es Inhumana”… Sin embargo es una creación del humano para prevalecer sobre otros humanos, entonces desde lo anterior podemos decir que son creaciones culturales que se ubican particularmente en la parte occidental de nuestro mundo y que han existido en la historia de la humanidad para imponer su voz sobre el de otras culturas, dominarlas e incluso conquistarlas por diferentes formas y medios. Cuando vemos como fluye la naturaleza a nuestro alrededor; las montañas conviviendo con los ríos y los valles por ejemplo, no existe competencia entre ellos, podemos interpretar que existe una convivencia pacífica y colaborativa cada uno desde su rol en el sistema ecológico de nuestro medio ambiente. Igualmente con otros seres vivos en donde a veces pareciera que se compite por alimentación y territorialidad cuando sabemos que no es así, no existen razonamientos para sacar ventaja y generar sufrimientos con diferentes intenciones ocultas, ni tampoco emociones que los lleven a celebrar la derrota de otra especie. No, en estos seres vivos solo existen sus instintos de sobrevivir para reproducirse y contribuir así con garantizar la supervivencia de sus especies.
Entonces ya sabemos que la competencia es toda nuestra y desde allí me pregunto ¿Para qué la creamos? ¿Para qué nos sirve? ¿Qué ganamos y perdemos viviendo en competencia? ¿Nos genera bienestar o sufrimiento?…Si analizamos desde dónde se gesta nos remitiríamos a las formas cómo se relacionan las personas en una cultura basada en la comparación y el miedo al fracaso o a no conseguir los resultados esperados (gravedad y desconfianza), en donde predomina lo individual a lo colectivo, primero los intereses propios y después los ajenos. Hay una necesidad de obtener el éxito individual a costa a veces del éxito del equipo o grupo humano al que uno pertenece. Se busca primero el beneficio propio y no el beneficio mutuo. Nos enfocamos en ganar la carrera y cada uno corre por su carril “sin escuchar” y mirando de reojo al contrario teniendo siempre en cuenta sus “debilidades”. Hay escasez de “Humildad” clave para lo asociativo y sobra la “arrogancia” clave para ser menos equipo y más “islas”. Surgen desde lo emocional algunas sombras del alma humana cuando celebramos sabiendo que perdió nuestro acérrimo competidor generándose una sensación contradictoria de satisfacción no solo por nuestro bienestar sino también por su sufrimiento.
Hay que aceptarlo la competencia nos constituye y está en nuestro ADN, nuestros padres nos criaron (a ellos también) comparándonos desde que nacemos con nuestros hermanos, luego vienen los sistemas educativos basados en más competencia sin cuartel por los primeros puestos y finalmente llegamos al mercado laboral donde la competencia es indiscriminada, salvaje y no hay piedad para el que se cae, primero yo y si tengo que pasar por encima de ti caballero nomás no es personal compadre. Entonces de ¿De qué se trata la Vida Humana? ¿Para qué vivimos entonces? ¿A dónde vamos con esto?… Si ya sabemos que vivimos respirando competencia y que con lo que hemos visto hasta ahora nos es para nada humana sino más bien inhumana, el punto es ¿Qué tipo de competencia elegimos generar hacia los demás? ¿Sana o Insana?… Analicemos la competencia “Sana” que para empezar se trata de un enfoque positivo y constructivo de ésta, basado en valores y en donde nos centramos en lo colaborativo y el beneficio mutuo, compitiendo para incorporar nuevos aprendizajes que nos permitan hacer mejor las cosas que hacemos y desde esas experiencias crecer como personas. No es competir en contra del otro o los demás, es competir para que mejoremos todos y sigamos avanzando “juntos” generando convivencias “más humanas” y saludables…¿Cómo quieres ser en el mundo? ¿En qué tipo de mundo quieres vivir? ¿Qué vas a hacer? ¿Cuándo?…
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Gracias por tu comentario, lo aprecio mucho y me motiva para seguir creando. Que sigas avanzando y aprendiendo. Poderoso Abrazo, Clever