«Ser auténticos, o actores inconscientes o de apariencias…¿A qué estamos jugando?…a ser y parecer o a ser y no parecer o a no ser y parecer…» // Memorias reflexivas de un caminar por el aprendizaje (diario de un ontonauta)

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Somos seres diferentes en el que cada uno de nosotros es un tipo particular de forma de ser humano en el mundo…un tipo de persona único y válido que se distingue (y a su vez evidencia) de los demás…por lo «único que es visible en todo ser humano» o dicho de otra forma, a través «sólo de lo que nos es posible ver» en nuestras convivencias humanas que se dan dentro de los diferentes sistemas relacionales que habitamos/transitamos…«sus acciones, conductas, comportamientos»…»nuestras acciones, conductas, comportamientos». Entonces debemos tenerlo siempre presente o ser totalmente conscientes de que…lo que nos distingue o diferencia de otros seres humanos «en rigor» son nuestras acciones (nuestras distintas formas de actuar…de accionar…de ejecutar) y nada más.

Pero ¿Y dónde quedan nuestros igualmente diferentes cuerpos y sus distintas características? ¿Acaso ya somos una suerte de clones virtuales que tenemos instalados diferentes programas/repertorios de acciones?…no, claro que no…tranquilos no hay que dramatizar tanto (bueno por el momento al menos, hasta que la IA lo permita o finalmente determine a su libre albedrío); y aunque efectivamente nuestros cuerpos evidencien (y refuercen) esos seres diferentes que somos…en el fenómeno humano no es lo que «cuenta» en último término, y entonces ¿Qué es lo que cuenta en nuestra existencia en el mundo?y lo que realmente cuenta en nuestras vidas individuales y colectivas son nuestras acciones¿Qué tienen que ver nuestras acciones con nuestra existencia…con nuestra forma de ser en el mundo?…tienen mucho que ver en forma significativa y determinante; y aquí compartimos lo siguiente…«actuamos como somos y a su vez somos como actuamos»del ser al hacer y en simultáneo del hacer al ser…esto nos quiere decir que todo ser humano genera «sus» acciones desde su propia forma de ser pero al pasar esto sucede que con «dichas» acciones, le estamos dando forma a nuestro ser…generamos esos seres que somos…en último término, mostramos (a los demás, al mundo) nuestra forma de ser o el tipo de persona que somos cuando actuamos o realizamos / ejecutamos nuestras acciones. Finalmente hasta aquí debemos reconocer con plena conciencia y claridad; lo fundamental y distintivo que son nuestras acciones, al ser «estas» evidencias continuas de «como somos o como estamos siendo» o «que personas somos» en nuestras relaciones / convivencias dentro de los diferentes sistemas organizacionales en los que participamos…esto pues es cosa sería y no para tomarse a la ligera, te toca ahora cuestionarte a fondo y con rigor (sin flagelarte) ya que tus acciones…«hablan de ti»«nos muestran tu interior»«nos remiten a ti»«te definen»…recuerda nuevamente «actúas como eres y eres como actúas»¿Qué tipo de ser eres? ¿Cómo estás siendo en tus diferentes entornos…en el mundo? ¿Cómo te ves? ¿Cómo te ven los demás? ¿Qué te dicen tus acciones? ¿Qué nos están mostrando de ti tus acciones? ¿Cuánta conciencia tienes de tus acciones? ¿Cuánta inconsciencia te reconoces en tus acciones? ¿Qué nivel de responsabilidad personal y relacional tienen tus acciones? ¿Qué resultados estás obteniendo ahora de tus acciones a nivel individual y colectivo? ¿Te van a servir para ese futuro que deseas verte? ¿Qué harías diferente? ¿Qué más necesitas hacer diferente para ser mejor humano en tus convivencias y en el mundo?…

Y hay mucho que procesar pero lo importante es empezar ahora mismo, y no estás sólo…aquí tienes un contrapunto de soporte, pero sigamos…¿De qué te estás dando cuenta sobre tu forma de ser y tus acciones? ¿Cómo se están relacionando? ¿Qué nivel de alineamiento puedes ver? ¿Qué nivel de coherencia y congruencia distingues entre tu ser (forma de ser) y hacer (tus acciones)? ¿Qué vas descubriendo de ti?…y tal vez pueda haber mucho que no este del todo claro, y así es el camino del aprendizaje…lleno de subidas y bajadas…pero somos aprendices eternos y lo nuestro es la autoexploración…entonces, sigamos profundizando con las siguientes tres distinciones que debemos tomar en cuenta para aclarar más y mejor todo lo expuesto hasta esta parte del presente recorrido reflexivo.

Empecemos pues con la primera distinción que tal cual lo haremos en las siguientes dos distinciones, se analizarán sobre un eje nuclear que siempre hará referencia a la inevitable «vinculación» entre nuestra forma de ser («ser») y nuestras acciones («hacer»); lo cual asimismo implicará que dicho término (vinculación) que utilizamos para conectar o relacionar «ser y hacer», los podamos distinguir en forma más coloquial y accesible con el término «parecer» que en consenso su significado nos puede remitir dentro de contextos relacionales humanos a «cosas que podemos percibir con nuestros sentidos y a su vez interpretar desde nuestras formas de ser humanos». Dicha primera distinción se refiere a cuando en un ser humano «ser y hacer» están conscientemente alineados y sincronizados siguiendo una naturalidad congruente en el que por ejemplo uno podría decir «me veo o soy productivo y a su vez genero acciones productivas dentro de mis sistemas relacionales», y sí esto que uno dice es totalmente validado por las demás personas que integran los mismos sistemas relacionales…entonces aquí tenemos un ser que se «considera» productivo cuyo hacer «le y nos parece» productivo; dándose en este caso de «ser y parecer» un fenómeno humano en el que se hace evidente los beneficios que podemos obtener desde la ampliación de conciencia, construyéndose un «ser» a partir de su «hacer» que nos refleja con total «coherencia y autenticidad» como es ese «ser» que no podemos ver y que viviendo en plena conciencia de que lo que hacemos en convivencia es lo que realmente somos, esto en último término nos convierte en «escultores protagonistas proactivos» de nuestras formas de ser en tiempo real…lo que nos otorga el «poder para elegir»permanecer o cambiar…cambiar para mejorar y sí es así, seguir «haciendo y siendo» por el interminable camino de la mejora humana continua.

Ahora pasemos a una segunda distinción que nos hace referencia a otro escenario que se da muchas veces en el fenómeno humano y que se nos presenta cuando en un ser humano su «ser y hacer» no coinciden y son incongruentes, están aparentemente «desconectados» aunque en rigor esto nos remite a un estado de inconsciencia y ceguera cognitiva sin llegar a ser total (aunque terminará siendo total en mayor o menor medida de intensidad) debido a que de alguna forma «reconocemos o creemos reconocer que tipo de ser somos» pero contradictoriamente a esa «ventana de conciencia» que podemos creer tener, no somos conscientes de lo que hacemos…somos inconscientes de nuestras acciones; entonces tomando el mismo ejemplo de la distinción anterior uno podría decir «me veo o soy productivo y a su vez creo generar acciones productivas dentro de mis sistemas relacionales», y sí esto que uno dice «no» es totalmente validado por las demás personas que integran los mismos sistemas relacionales (o en su defecto no lo valida la mayoría de dichas personas), aquí tenemos un ser que se «considera» productivo cuyo hacer «le y no nos parece» productivo; dándose por consiguiente en este caso de «ser y no parecer» dicho fenómeno humano en el que se hacen evidentes los «costos» de la ceguera cognitiva en la que realmente «no sabemos que no sabemos» sobre nuestras acciones y en consecuencia finalmente sobre nuestro ser, aunque creamos «ilusoriamente» que nos conocemos y que lo sabemos todo sobre nosotros (y no haya nada más que ver o darnos cuenta del ser que creemos ser y del hacer que creemos hacer), en último término nos convertimos en «actores inconscientes» en donde «ser y hacer» no están alineados y más bien reflejan inconsistencias / incoherencias / incongruencias que nos terminan cerrando posibilidades en nuestros entornos relacionales…con altos costos para nuestras vidas (como el de cerrarnos al aprendizaje que nos lleve a la ampliación de conciencia para lograr «ser y parecer») que además generan impactos negativos en los demás que pueden ser significativos al punto de provocarles «sufrimientos» (mayor inconsciencia = mayor sufrimiento); y aquí también pasa algo «muy revelador» cuando muchas veces las personas con las que interactuamos o nos relacionamos, nos dan su retroalimentación marcando ese «tu dices que eres así, pero cuando vemos tus acciones, no parece que seas así»…sin embargo, no tenemos apertura y no escuchamos ni validamos lo que nos quieren aportar…y viendo que no te lo dice uno ni dos ni tres, sino varios, aún así te cierras más (óyeme pero son varios por no decir todos, ¿Cómo es la cosa pues? ¿Todos están locos o usted es el único cuerdo aquí?) y probablemente no vayas a «despertar de tu inconsciencia» hasta que choques con el «famoso» muro y allí recién puedas «darte cuenta de tu hacer y ser»…pero «ojo» tal vez no te puedas levantar de dicho choque ¿Y entonces, de qué se trato tu vida? ¿Qué necesitas poner en una balanza para ayudarte a despertar? ¿Qué costos / beneficios personales y relacionales tienes que sopesar para re-definir tu hacer y ser? ¿Qué vas a empezar hacer ahora entonces? ¿Qué más?.

Entramos a continuación a la tercera distinción en la que se nos presenta el fenómeno humano en una versión y escenario en el que no se cae en los espejismos de la inconsciencia ni la ceguera cognitiva (lo que no significa que no existan aquí otros tipos de niveles de inconsciencia y ceguera cognitiva que podríamos desarrollar más adelante con nuevas distinciones en otros espacios reflexivos); todo lo contrario aquí «ser y hacer / hacer y ser» fluyen conscientemente bajo parámetros alejados de lo inocente y auténtico, en donde cada uno sabe muy bien lo que no sabe de su «hacer y ser» y asimismo…cada uno sabe en forma clara «lo que su ser no es» y a su vez «lo que su ser necesita parecer» sobre todo en sus sistemas relacionales para «sobrevivir», «encajar», «ser aceptado», «ganar», «obtener resultados», entre otros; entonces tomando el mismo ejemplo de las distinciones anteriores uno podría decir «no me veo o no soy productivo y a su vez aparento generar acciones productivas dentro de mis sistemas relacionales», y esto que uno dice «puede o no» ser totalmente validado por las demás personas que integran los mismos sistemas relacionales (o en su defecto lo valida una parte y otra no, es decir, su validación queda dividida y no es unánime), aquí tenemos pues un ser que se «no se considera» productivo cuyo hacer «lo aparenta y nos puede o no…parecer» productivo; produciéndose en consecuencia en este caso de «no ser y parecer» dicho fenómeno humano en el que se hacen evidentes sobre todo para «observadores rigurosos» que muchas personas buscan en «forma consciente» forzar su «hacer y ser» para que «aparentemente» estén alineados coherentemente y congruentemente de tantas diversas maneras que puedan «ocultarle» a los demás su «verdadero» ser…el cual en su trasfondo está marcado por diferentes motivaciones y propósitos (vacíos, desgarros, deseos, sufrimientos) que alimentan a su vez, su generación de «acciones aparentes» que les permitan obtener como resultado final «garantizar a cualquier costo humano su bienestar a nivel relacional»…lo que en rigor puede poner a prueba los límites o líneas rojas de la «ética humana individual y colectiva» al «elegir deliberadamente» convertirse en «actores de apariencias»…que usualmente evitan asumir las consecuencias de sus acciones, viviendo desde un libertinaje relacional en el que «vale todo» y el «fin justifica las acciones aparentes». Y podemos seguir desglosando más esta distinción pero lo importante a estás alturas del «fenómeno humano» es que ya sabemos que se pueden generar distorsiones y disfunciones entre «hacer y ser»…que acarrean consecuencias destructivas y desintegradoras para construir convivencias saludables y éticas…quizás estos «hilos oscuros del tejido humano» te puedan aporta algo de luz para que puedas distinguir y reconocer «a tiempo y ahorrando costos»¿Qué tipo de versión humana no quieres ser? ¿De qué tipo de actores debes estar atento y tomar cuidado en tus sistemas relacionales?y sí a pesar de todo lo expuesto; lo tuyo sigue siendo lo aparente, te cuestiono así…¿Y qué va a pasar con tu «no ser» cuando tus entornos finalmente terminen no validando en su mayoría tu «hacer aparente? ¿Cuál será el límite de tu ser «actor de apariencias»? ¿Y cuándo las apariencias ya no te funcionen que va a pasar contigo? ¿Qué vas a hacer con tu «no ser» descubierto y expuesto en tus sistemas relacionales? ¿Y sí realmente ese nivel de conciencia y no ceguera cognitiva que creías tener para construir tus apariencias, es tan sólo una invención más tuya? ¿Qué camino vas a tomar sí ahora realmente ya sabes que no sabes nada de ti? ¿Qué pasaría sí después de todo lo que hiciste te das cuenta que no podrás garantizarte ese bienestar relacional que tanto deseabas verte en el futuro? ¿Qué sigue después para tu vida entonces? ¿En dónde vas a estar? ¿Con quién? ¿Hasta cuándo? ¿Qué vas a hacer recuperar ese ser que perdiste con tu no ser y parecer? ¿Cómo vas a hacerlo? ¿Qué más vas a hacer para seguir acercándote a tu «verdadero» ser y parecer? ¿Qué consecuencias tendrás que asumir por todos los sufrimientos que generaste en tus sistemas relacionales? ¿Qué costos tendrás que asumir en ti? ¿Y viendo todo más a fondo y al hueso, valió la pena ser «actor de apariencias»? ¿Qué te dice tu balance final humano sobre la relación costo / beneficio de tu «no ser y parecer»? ¿Qué más te dicen estos cuestionamientos? ¿Qué vas a hacer finalmente? ¿Qué más?.

Y llegado hasta este punto con las distinciones que ahora puedes ver (ya no hay espacio aquí para los que no las veían y eran pues victimas inocentes de su inconsciencia…ahora tenemos buenas noticias, se acabó la fiesta…¡Se acabaron los inocentes en el juego!) tienes suficiente base para que en este realmente serio «juego de las convivencias humanas», seas capaz de generar tus propias respuestas en tu ser y asimismo en rigor asumir las consecuencias de lo que finalmente vayas a hacer sobre estos cuestionamientos que te regalo a modo de cierre «temporal» de la presente breve travesía reflexiva…¿Quién quieres ser? ¿Cómo quieres ser en tus convivencias…en el mundo? ¿Qué costos humanos estarías dispuesto a asumir? ¿Cuáles no? ¿Cuáles van a ser los límites de tu inconsciencia? ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar con eso? ¿Cuáles van a ser los límites de tu «no ser»? ¿Hasta dónde quieres llegar con esto? ¿Para qué? ¿Y después que? ¿Qué beneficios obtendrías de tu «ser y hacer / hacer y ser consciente evolutivo» en tu vida y tus convivencias? ¿Cuáles serían las consecuencias para tu vida y tus relaciones, sí sabiendo lo que ya sabes ahora, eliges «permanecer»?y después de todo lo que has podido procesar y descubrir hasta acá sobre tu hacer y ser¿En qué tipo de persona te quieres convertir finalmente? ¿Qué tipo de actor quieres ser? ¿Qué tipo de agente quieres ser en tus sistemas y en el mundo? ¿Agente de sufrimientos o agente de bienestar?…

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Acerca de Clever Morante

Esposo de Giova. Hijo de Margarita. Perseverante, analista y comunicador. Pasión por indagar, aprender y escribir. Coach Profesional Certificado con experiencia en desarrollo de personas, equipos y organizaciones; e Ingeniero Industrial con experiencia en el sector industrial ocupando puestos de liderazgo en varias de sus gestiones clave. Emprendedor independiente del coaching profesional desde mi Fan Page "La Posada de los Aprendices" que es un espacio virtual enfocado al desarrollo personal y organizacional en donde estoy creando contenidos de valor (artículos y videos), haciendo presentaciones en vivo y ofreciendo mis servicios de coaching.

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