“¿Qué significa Establecer Límites como humanos? ¿Cómo hacerlo en forma efectiva en nuestras relaciones? ¿Qué límites necesitas ponerte a ti y poner en tus relaciones para seguir avanzando en la vida concretando tus metas desde el Bienestar?”

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Cuando hablamos de “Establecer Límites” como seres humanos a nivel personal y a nivel relacional, en rigor estamos hablando de una de las “Declaraciones Fundamentales de vida y convivencia humana” que se distingue de los otros tipos de declaraciones como la “Declaración de Negación” y que está constituida esencialmente por el decir “No”, el cual podemos relacionar a manera de ejemplo con expresiones lingüísticas como “No estoy de acuerdo” “No me invadas” “No es acepto tú accionar” “No coincido contigo” “No te lo permito” “No puedes pasar” “No más” “No basta ya, para ahora” “No vas a pasar por encima mío”, entre otras expresiones que como podemos interpretar están directamente ligadas al establecer límites desde el lenguaje humano (evidenciado o mostrado desde el comunicar con eficacia, hablar efectivo y responsable). Detrás de esta declaración en su trasfondo lingüístico encontramos que también está constituida por el juicio primario de “la Dignidad” y desde el cual se alimenta esa necesidad de actuar cuando juzgamos o sentimos que otras personas están actuando por encima o en contra de nuestra dignidad, y que además este actuar de terceros juzgamos que nos está cerrando posibilidades para seguir avanzando con nuestras vidas. Viendo más adentro en el trasfondo humano debemos reconocer que nuestros límites están constituidos y sesgados por nuestros valores, creencias, prejuicios, juicios, experiencias pasadas, tipos de relaciones y conversaciones que hemos vivido; que a su vez nos constituyen en las personas que somos ahora y evidencian como desde esas particularidades cada uno evalúa a qué le va a poner o no límites, y si elige establecer límites, cómo lo va hacer.

Pero ya sabemos que sí queremos cambiar para mejorar como personas debemos cuestionarnos continuamente, entonces te pregunto ¿Qué costumbres, valores, creencias, prejuicios, juicios, pensamientos, suposiciones, estados de ánimo, emociones te están impidiendo establecer límites en tú vida?…A veces cargamos con creencias que de una u otra forma nos limitan en nuestro actuar en las relaciones que tenemos en la vida; por ejemplo pueden ser creencias religiosas desde las que se condicionan formas de actuar cuando por ejemplo alguien nos trasgrede o invade y en vez de responder con un límite, la práctica religiosa indica que es mejor no responder el agravio ni decir nada al respecto que vaya a complicar más la situación (que en rigor sería “callarse”). También sin darnos cuenta llevamos muchos prejuicios y juicios que nos impiden establecer límites como por ejemplo los que tienen que ver con juicios de género en donde a los hombres si les ponemos límites pero a las mujeres no, juicios que tienen que ver con las edades de las personas como cuando a los adultos si les ponemos límites pero a los niños les permitimos todo sin límites o al revés a los adultos mayores no le ponemos límites y a los niños nos les permitimos nada con límites por todos lados. En nuestros valores y costumbres podemos encontrar también impedimentos para poner límites como cuando has sido formado en una familia que mantiene costumbres y valores de su cultura en donde a los mayores no se les responde y se guarda silencio haciendo todo lo que te dicen que hagas sin discutir. Por otro lado, los estados de ánimo como la depresión son poderosos impedimentos de ponernos límites primero sobre nosotros mismos para no autodestruirnos y después en nuestras relaciones cuando nos sentimos pasados por encima pero desde nuestra predisposición emocional no tenemos ganas de hacerlo o si lo hacemos, no lo hacemos en forma efectiva desde una emoción adecuada que te permita “llegarle” a la otra persona. Aquí podemos seguir analizando más ejemplos pero esto es solo una referencia para ti; ahora se trata de que te mires a fondo y con respeto (no te me maltrates, estás aprendiendo), y encuentres tus propias respuestas a ésta pregunta para ampliar tú conciencia y después de darte cuenta, tomar acción ya mismo.

Para seguir profundizando más, ¿Qué te impide establecerle límites a tú alma para concretar tus metas viviendo desde el bienestar y no desde el sufrimiento o el a cualquier costo? ¿Qué experiencias del pasado te están impidiendo establecer límites en el presente? ¿Qué obstáculos estás encontrándote para establecer límites en tus relaciones personales y laborales?…Algo que debemos tener bien claro es que el establecer límites debe partir primero por los límites que nos pongamos a nosotros mismos en la totalidad de nuestro ser, es decir determinar cuáles van a ser los límites de nuestro lenguaje (pensamientos, juicios, creencias, etc), emociones y cuerpo. Tiene que ver con establecer límites sobre cómo vamos a vivir nuestra vida desde el lenguaje, emociones y cuerpo. Desde nuestros límites definimos el ser que queremos ser y nuestro actuar en consecuencia, lo que queda en evidencia a través de lo que hacemos y no hacemos, o desde lo que está a nuestro alcance hacer y lo que no está a nuestro alcance hacer. Esto no significa, no desafiar continuamente nuestros límites desde el Autoaprendizaje, abriéndonos siempre a la posibilidad de vivir en el camino del aprendizaje transformacional para cambiar y mejorar continuamente. Pero tampoco perdamos de vista cuál es el propósito de establecer límites en nuestras vidas, se trata de vivir en bienestar y no en sufrimiento, y aquí está un aspecto fundamental del para qué de los límites, el cual es el de aliviarnos del sufrimiento “innecesario” que cargamos o que podríamos cargar en nuestras vidas. Sin embargo, pareciera muchas veces que conscientemente o inconscientemente elegimos vivir desde el sufrimiento, lo que nos falta o no tenemos (medio vaso vacío), la gravedad “luchar hasta las últimas consecuencias” “vencer o morir”, el esfuerzo desmedido y siempre insuficiente, primero mi trabajo después mi salud “de algo hay que morir”, jugando a ser el “gran salvador o el héroe de la película” sin medir costos, así podríamos seguir pero hay algo que destacar que tal vez no lo veamos tan claro y es en sí mismo una contradicción humana, y es que mucha veces sabemos ponerle límites a los demás con firmeza pero cuando se trata de nosotros no sabemos ponernos límites para cuidar nuestra integridad y bienestar. Y retomando lo que nos está impidiendo ponernos límites a nosotros mismos no necesariamente está alineado con los obstáculos que nos impiden establecer límites en nuestras relaciones (somos seres contradictorios pero temprano o tarde nos encontraremos la vuelta, eso sí, si hacemos del mirarnos un hábito de vida) pero si podemos decir que esos impedimentos u obstáculos se constituyen en nuestra forma de interpretar lo que hemos vivido a través de nuestras experiencias de vida relacional desde que nacemos hasta nuestro presente. Entonces aquí hay muchos aspectos que ver así que en ésta oportunidad solo pondré algunos como guía para ustedes en su caminar por el Autoaprendizaje; si empezamos por nuestras experiencias debemos analizar por ejemplo el tipo de relación que tenían nuestros padres y sus tipos de conversaciones cuando se trataba de ponerse límites entre ellos y aquí puede ser que ambos no se ponían límites o que uno de ellos trasgredía y el otro permitía, este puede ser un punto de partida ya los hijos siempre incorporamos cosas de los padres y ya sabes desde lo que observaste en tú familia cuáles podrían ser las consecuencias para tú vida sino pones límites en tus relaciones ya mismo (el pasado no se puede cambiar pero depende de ti no repetir “la misma canción” y cambiar para entregar una nueva canción “la canción de los límites”). Podríamos tener en cuenta también cuánto impacto ha tenido en “no ponernos y no poner límites” en nuestras vidas, el vivir en entornos o sistemas humanos constituidos por juicios enfocados en la “Desconfianza, Comparación y Competencia”. Ni que decir del impacto en sistemas humanos constituidos por contextos emocionales basados en el miedo (ansiedad, angustia, stress) y la agresión. Después podemos llevar estos impedimentos u obstáculos al terreno fundamental de las habilidades personales y en donde podemos distinguir algunas que al no tenerlas desarrolladas tienen mucho que ver con el que no nos sea posible establecernos límites a nosotros mismos ni establecer límites en nuestras relaciones; como por ejemplo la autoestima, autoconfianza y confianza relacional, aprendizaje emocional y gestión de emociones, autoliderazgo y liderazgo, y comunicación efectiva. Tal vez te puedan ayudar estás preguntas para empezar a superar “tus” obstáculos con los que no te permites establecer límites en tú vida… ¿De qué necesitas liberarte o desprenderte de tú pasado? ¿Cuáles serán las consecuencias para tú vida si no te pones límites a ti mismo y si no los pones en tus relaciones? ¿Cómo quieres que sea tú vida en el futuro? ¿Qué habilidades personales necesitas empezar a desarrollar para establecer límites en tú vida? ¿Qué más vas hacer para superar lo que te impide establecer límites? ¿Qué límites necesitas ponerte a ti mismo y poner en tus relaciones personales y laborales para concretar tus metas?…

El establecer límites (declaración del “No”) que va más allá de ser acciones puntuales sino que en último término nos remite a formas de vida basadas en hábitos saludables en las que la primera consigna es sobrevivir y cuidar permanentemente de nuestra integridad en forma individual como personas diferentes, válidas y autónomas; y a su vez en forma relacional como integrantes de sistemas organizacionales humanos en los que participamos en el día a día constituyendo así la convivencia humana que tenemos en las diferentes áreas de nuestras vidas. Luego; la segunda consigna tiene que ver, desde lo que le da sentido a nuestras vidas (sentido que va cambiando a lo largo de nuestra vida) y nos mueve hacia el futuro, con el establecer límites para seguir avanzando y concretando los futuros que deseamos vernos (establecer y alcanzar nuestras metas en todas las áreas de nuestra vida). Finalmente; la tercera consigna tiene que ver con el propósito final de existencia que tenemos los humanos en nuestras vidas, el cual es el de vivir y convivir a plenitud y en bienestar, y en donde el establecer límites surge como una actitud y postura fundamental humana para provocar convivencias saludables constituidas a su vez por relaciones saludables en las que se geste y alcance ese fin supremo de la existencia humana que es el bienestar, y que al darse este último en sistemas humanos saludables, logre renovarse continuamente.

¿Porqué los demás no se dan cuentan de mis límites que “son tan obvios” y dejan de invadirme? ¿Porqué los humanos trasgreden o invaden donde no ven límites?…Cuando se trata de poner límites debemos tener bien claro que no hay forma que podamos ver a través de otros humanos como si tuviésemos rayos X en los ojos y detectar cuáles son sus límites. Tampoco podemos caer en el contexto de obviedad, en donde creemos que nuestros límites son obvios para todo el mundo cuando en rigor no lo son, no necesariamente lo que es obvio para ti lo es para otra persona y viceversa, recuerden esto siempre “Lo Obvio, No Existe”. Entonces para que los demás reconozcan nuestros límites se hace indispensable mostrárselos, no hay otra forma ¿Y cómo hacerlo?…lo hacemos desde nuestro lenguaje a través de una de sus acciones que ya hemos distinguido al inicio “la Declaración de Negación” (decir “No”). Cuando digo desde el lenguaje, me refiero desde el comunicar con eficacia (en este caso puntual se trata del acto de hablar efectivo y responsable). No es suficiente con solo ponerlo en forma efectiva desde el actuar en el lenguaje, sino que también debe venir constituido por un emocionar adecuado que a su vez implique una corporalidad adecuada (postura, expresión corporal). Es importante que siempre tengamos a la mano nuestro establecer límites en forma efectiva y adecuada, ya que la naturaleza humana nos evidencia históricamente a través de comportamientos muchas veces instintivos en “modo inconsciente” que cuando nos relacionamos con una persona que no establece sus límites la juzgamos “vulnerable” (que podemos aprovecharnos de su “debilidad” para sacar ventaja y mostrar nuestro poder o dominio sobre este, lo cual es además un rasgo cultural histórico de nuestra humanidad) y tendemos en forma recurrente a “pasarla por encima” o “invadirla” o incluso “transgredirla”, y esto se hace aún más inquietante cuando sabemos que estos comportamientos son contagiosos entre los demás al igual que muy frecuentes y para hacerlo más complejo se da a cualquier edad y en cualquier tipo de relación que a su vez se da dentro de cualquier sistema organizacional humano; un ejemplo vigente de esto es el fenómeno humano conocido como “el bullying”(intimidación).

Establecer límites en lo relacional como lo he mencionado anteriormente no solo implica el uso efectivo del lenguaje (hablar efectivo), sino que también viene constituido por emociones y cuerpo que también deben ser gestionados en forma efectiva. Y esto remite a la particularidad que cada persona es y desde esa forma “única” de interpretar lo que vive en sus experiencias y diferentes tipos de relaciones que constituyen su vida; en ser más consciente, desde su aprendizaje emocional, de ¿Cómo vive sus emociones? ¿Cómo se mueve y expresa corporalmente?Cuando necesita establecer límites en sus relaciones. Entonces, regálate una mirada profunda y cuestionadora, y encuentra tus propias respuestas para éstas preguntas ¿Desde qué emociones y corporalidad estás poniendo tus límites en tus relaciones? ¿Te está funcionando en todas tus relaciones? ¿En cuáles no? ¿Qué es lo que crees que no te está funcionando? ¿De qué te estás dando cuenta?…Tengamos en cuenta que somos ante todo seres emocionales y que nuestras emociones vienen a su vez amarradas como si fuesen un tejido de nuestros juicios (pensamientos, prejuicios, creencias, etc); y que tanto emociones y juicios en este caso en particular relacionados con el establecer límites, los vamos construyendo en nuestro ser desde que nacemos a partir de los tipos de relaciones (tipo de conversaciones) y experiencias que hemos vivido a lo largo de nuestra vida. Entonces podemos ver que abre un universo complejo de interpretaciones, mezclas emocionales y diversidad de expresiones corporales. Dicho esto podemos mencionar como referencia y guía algunos ejemplos como cuando nos pasa que en una relación le tenemos miedo a la forma de reaccionar de nuestra pareja y cuando le ponemos límites ante una situación que consideramos invasiva, lo hacemos desde una mezcla emocional con una mayor presencia del miedo, con tono de voz tembloroso y postura corporal hacia atrás también tembloroso. En el trabajo nos puede pasar que nuestro jefe nos está trasgrediendo y por temor a perder el trabajo no ponemos límites o si lo hacemos, lo hacemos desde el miedo con tono entrecortado, manos temblorosas y con bastante sudor en la frente. Otro ejemplo podría ser que desde tus valores y creencias sientas vergüenza de ponerle límites a una persona que respetas mucho, juzgando que le puedes estar faltando el respeto y al no creerte con autoridad para hacerlo, y finalmente pones límites pero lleno de vergüenza con tono bajo sin contacto visual frotándote la cara con las manos y con el cuerpo casi escondiéndolo debajo de la tierra. Un ejemplo final podría cuando por la pérdida de un amigo su familia te señala como culpable y sintiéndote culpable entras en una tristeza profunda, y cuando te sientes invadido o trasgredido por esta familia, estableces límites desde una mezcla emocional con mayor presencia de la tristeza con un tono de voz bien bajo, mirada hacia abajo, cuerpo como si te fueras a chorrear.

¿Qué emoción y corporalidad necesitamos invocar para que nuestro establecer límites sea efectivo en nuestras relaciones?…Aquí tenemos un aspecto muy importante que debemos tener en cuenta y que implica necesariamente que desarrollemos desde el aprendizaje emocional nuestro Autoaprendizaje emocional y corporal para que como ya lo he ido mencionando tomemos más conciencia sobre ¿Qué emociones nos habitan? ¿Cómo las vivimos? ¿Qué expresiones corporales y tensiones reconocemos en nuestros cuerpos?…Cuando necesitamos establecer límites en nuestras vidas. Ahora bien, cuando somos adultos nos constituyen emociones mixtas o complejas (mezclas emocionales, no emociones solas como cuando somos niños) y esto significa que cuando establecemos límites; están involucrados varios matices emocionales que además de estar condicionados por lo que cada uno trae en su alma desde su propia forma de ser, también estarán condicionados por el contexto relacional particular en el que se hace necesario dar ese poner límites. Sin embargo, para que el establecer límites sea efectivo se hace necesario invocar en primer término una mayor presencia en la mezcla emocional de la emoción básica de la cólera (enojo). La cólera debe quitarle espacio principalmente al miedo (otra emoción básica) que siempre está en la mezcla cuando hay que poner límites y muchas veces nos paraliza y ya poseídos por este elegimos mejor “callar” y permitir que nos pasen por encima. La cólera como toda emoción se vive en diferentes intensidades y tiene su forma particular de expresarse corporalmente en tensiones diferentes, y nuestro hablar es un hablar particular desde ésta emoción al igual que nuestro actuar lo es, propio desde ésta misma emoción. Desde una mayor presencia de la cólera en un nivel de intensidad medio (no extremos, ni bajo ni alto) o ligeramente un poco más alto del medio sin que nos desborde o gestionarlo en mayor intensidad cuando lo creamos necesario siempre en control y sin destruir (Parte del Autoaprendizaje emocional tiene que ver con el que seamos capaces de gestionar nuestras emociones en forma efectiva para generar acciones efectivas-constructivas y no acciones inefectivas-destructivas). Nos abrimos a la posibilidad de establecer límites en forma efectiva desde un hablar efectivo y responsable a través de la declaración de negación, estableciendo contacto visual con nuestro interlocutor con una mirada fija y sostenida, usando un tono de voz firme y fuerte (no gritar ni alzar mucho la voz), rostro serio con la mandíbula contraída, respirando solo por la nariz (boca cerrada) con inhalaciones y exhalaciones cortas y en media frecuencia (parecida a la respiración de un toro cuando está listo para embestir, aunque aquí su respiración estaría en alta frecuencia), la expresión corporal de todo el cuerpo es de una tensión media (no relajada ni duro como un robot), cabeza-cuello-hombros(rectos)-brazos-piernas en tensión media, cuerpo bien erguido hacia adelante como saliendo al frente a encarar (la actitud debe ser en todo momento “No vas a pasar por encima de mío”). Cuando hablamos de invocar a una emoción básica específica como en este caso lo es la cólera (enojo) estamos hablando que podemos hacerlo (en general para cualquier emoción básica) interviniendo desde cualquiera de los tres dominios primarios que constituyen nuestro ser humano (lenguaje, emociones y cuerpo); desde el lenguaje podemos generar en nuestra mente imágenes y pensamientos (juicios) relacionados a la trasgresión o invasión que hemos recibido sobre nuestra dignidad, y desde allí “jalar o invocar” a nuestra emoción de la cólera que a su vez se expresa a través de nuestra dinámica corporal. Puede ser que uno ya se encuentre poseído en automático por su emoción de la cólera (es como una invocación no visible que viene desde nuestro inconsciente o tal vez desde nuestros instintos primarios o quizás desde algún rincón desconocido de nuestra alma) reflejándolo a través de su cuerpo, y desde esta emoción jale o provoque en su mente imágenes y pensamientos relacionados a la violación de su dignidad. También podemos intervenir desde nuestro cuerpo a partir de la ejecución de ejercicios o prácticas específicas y repetitivas para la emoción de la cólera con diferentes partes de nuestra corporalidad, y desde allí jalar o invocar a nuestra emoción de la cólera y ya estando en está, jalar a nuestro lenguaje provocando imágenes y pensamientos relacionados a la necesidad de establecer límites. Como podemos concluir para establecer límites en forma efectiva en nuestras relaciones necesitamos principalmente de la emoción de la cólera (cuando se trata de ponernos límites en forma efectiva a nosotros mismos, la emoción que necesitamos invocar con mayor presencia en nuestro ser es la del Amor), la cual podemos invocar desde cualquiera de estas tres intervenciones que ya hemos mencionado aunque no es suficiente solo con invocar sino que debemos ir un paso más allá que es el de que una vez invocada la emoción, debemos desde nuestra escucha «emocional» (hacia nosotros mismos y a su vez, hacia la otra persona) ser capaces de regularla o modularla en un nivel de intensidad que sea el más adecuado para cada particularidad relacional que nos toque vivir en el presente o en el futuro, y esto último es clave para mejorar continuamente nuestra forma de establecer límites en nuestras relaciones. Con respecto al cómo poder no solo invocar emociones específicas sino también cómo poder regular o modular sus intensidades, se hace indispensable que nos abramos a la posibilidad de desarrollar nuestra habilidad personal para la gestión de emociones (o también llamada inteligencia emocional como se le conoce más comercialmente) como parte de nuestro Autoaprendizaje emocional para cambiar y mejorar continuamente como personas; aquí tenemos un desafío fundamental e integral que involucra a la totalidad de nuestro ser cuando hablamos de maximizar nuestro crecimiento personal y relacional, y actualmente existen en el mundo diversas posibilidades de entrenamiento enfocadas al desarrollo del aprendizaje emocional y corporal, así que depende de ti elegir qué camino vas a tomar para empezar o continuar con tú Autoaprendizaje emocional y corporal. Tenlo siempre presente; si tú no te pones límites (en forma efectiva desde tú Amor, tus límites son acciones efectivas de amor) y no le pones límites a los demás (en forma efectiva desde tú Cólera, tus límites son acciones efectivas de cólera) para en último término salvaguardar tú integridad humana y construir tú vida desde el bienestar, “nadie lo hará por ti”…tú eliges cómo quieres vivir y ya sabes que tú tienes el poder de cambiar las cosas…tienes con qué hacerlo.

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Acerca de Clever Morante

Esposo de Giova. Hijo de Margarita. Perseverante, analista y comunicador. Pasión por indagar, aprender y escribir. Coach Profesional Certificado con experiencia en desarrollo de personas, equipos y organizaciones; e Ingeniero Industrial con experiencia en el sector industrial ocupando puestos de liderazgo en varias de sus gestiones clave. Emprendedor independiente del coaching profesional desde mi Fan Page "La Posada de los Aprendices" que es un espacio virtual enfocado al desarrollo personal y organizacional en donde estoy creando contenidos de valor (artículos y videos), haciendo presentaciones en vivo y ofreciendo mis servicios de coaching.

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