Si primero nos enfocamos con más detalle en cómo es que se va construyendo a través del tiempo todo ser humano en su núcleo interior, veremos de forma clara que surgen dos ejes primarios por los que nuestro crecimiento o desarrollo va transitando de manera simultánea a los largo de nuestras vidas; uno tiene que ver propiamente con nuestra forma particular de ser humanos (tu forma de ser o también podríamos decirlo así…el tipo de persona que eres en el mundo), lo que implica reconocer rigurosamente que somos seres diferentes y válidos (cada uno de nosotros está constituido en su interior por un mundo interpretativo único y a su vez diferente al de los demás). El otro tiene que ver con las convivencias (tipos de convivencias que remiten en último término a tipos de sistemas relacionales) que vamos teniendo a través de los diferentes sistemas relacionales en los que participamos (conformamos, transitamos) desde que nacemos como por ejemplo; familiares, educativos, sociales, laborales, parejas, entre otros; y que sí afinamos más aquí nos daremos cuenta que este segundo eje primario tiene que ver finalmente con los sistemas organizacionales humanos en los que hemos ido viviendo nuestras experiencias durante las diferentes etapas y áreas de nuestras vidas (somos seres sociales).
Entonces vemos que todo ser humano se constituye y a su vez se construye en forma continua e inevitable desde su propia forma de ser (nuestro núcleo, alma, esencia, nuestra naturaleza humana particular) y a su vez desde su interacción o interrelación dentro de diferentes sistemas relacionales (que van forjando ese ser que somos y seremos). Muy bien ¿Y dónde quedan nuestras experiencias? ¿Qué rol juegan en nuestras vidas entonces? ¿No es acaso el de también constituirnos y a su vez construirnos a lo largo de nuestra existencia?… y claro que sí, así es, y es más son de muchas maneras las que le dan a través del tiempo «sus formas…moldes» a nuestra forma de ser; sin embargo, todo quedará finalmente «condicionado» por lo que en rigor pueda procesar/interpretar de dichas experiencias la forma de ser que nos constituye en el ahora o constituirá en el futuro. Y hasta aquí podemos concluir que en lo humano todo tiene que ver con todo; formas de ser, sistemas (convivencias, relaciones) y experiencias están entrelazados (van en viceversa, están interconectados y de muchas maneras se condicionan entre sí en forma permanente); y en ese sentido, lo interesante a lo que podemos llegar además es que realmente «somos seres condicionados»…y en rigor sí…estamos pues condicionados de manera simultánea por nuestra propia forma de ser o el tipo de persona que somos…por los diferentes tipos de sistemas relacionales en lo que hemos habitado y habitamos actualmente que de muchas formas a través de sus «contextos particulares y cambiantes» han impactado e influenciado (impactan e influencian) nuestra forma de ser hasta el punto de finalmente también constituirnos…y por los diferentes tipos de experiencias (momentos, eventos, sucesos, coyunturas, circunstancias, entre otros; los cuales se dan dentro y fuera de nuestros sistemas, siempre en entornos externos que nos rodean y además que tienen que ver con todo nuestro mundo) que hemos vivido y estamos viviendo desde que llegamos a nuestro mundo (hasta que nos vamos) que igualmente nos marcan/«dan forma», y en último término terminan constituyéndonos.
Y entonces a estas alturas cae muy bien cuestionarse sobre nuestra «libertad para elegir»…¿Cómo estamos viviendo, en libertad o condicionados? ¿Realmente podemos elegir lo que queremos ser y hacer?…y aunque parezca contradictorio y confuso…todo ser humano siempre tendrá el poder de elegir todo lo que tenga que ver con su propio ser y hacer en su presente y futuro…aquí hablamos pues del empoderamiento y todos los beneficios (bienestar) que nos podemos regalar desde hacer uso de ese maravilloso poder que todos poseemos pero que no todos usamos, y que esto último implica consecuencias para nuestras vidas que nos terminan llenando de sufrimientos.
Sin embargo; si seguimos cuestionando sobre esa «libre elección» que todos poseemos, veremos que nos podemos separar dicho poder de nuestra propia forma de ser o del tipo de persona que somos constituida además como ya lo vimos por nuestros sistemas y experiencias…¿Qué significa esto? ¿No somos desde ya seres condicionados por nuestro interior y a su vez por nuestro exterior? ¿Nuestro poder para elegir no surge acaso desde los condicionamientos que constituyen o conforman integralmente nuestra forma de ser en el mundo? ¿Vivimos realmente condicionados por nuestros contextos entonces?…y en buena medida es así pero no necesariamente es así en su totalidad; y aquí les voy a compartir algunas claves y buenas prácticas que debemos tener en cuenta para que a pesar de todos esos condicionamientos, no nos quedemos atrapados sin poder utilizar a plenitud toda esa libertad que tenemos para elegir.
¿Cuáles son esas claves y buenas prácticas?…empecemos primero teniendo muy en claro que mientras más temprano que tarde seamos conscientes de nuestros propios condicionamientos; podremos hacernos cargos de estos en tiempo real y a fondo, a partir de prácticas recurrentes enfocadas en la ampliación de conciencia (en este blog puedes encontrar algunas respuestas en este sentido) que nos lleven a la generación de acciones diferentes con las que podamos obtener resultados que nos sean satisfactorios en lo que respecta a nuestro desarrollo/crecimiento/evolución personal-relacional (mejora humana continua) enfocado en este caso específicamente a la «reducción» de nuestros condicionamientos (cegueras cognitivas, creencias limitantes, sesgos, prejuicios, otros) o también dicho de otra manera como la «ampliación» de nuestros límites condicionantes (desarrollar por ejemplo habilidades personales que tengan impactos positivos en nuestras relaciones) o me suena además como la «liberación progresiva» de nuestras limitaciones hasta donde nos de nuestro tiempo en la vida (igualmente por ejemplo desarrollar otras habilidades o competencias humanas que despierten nuevos talentos o impacten significativamente en nuestra gestión de emociones).
Esta primera clave que nos remite a lo fundamental que es la ampliación de conciencia para la mejora humana continua (la cual claramente esta enfocada principalmente en hacerse cargo de la gestión eficaz de los condicionamientos que tenemos los seres humanos a nivel personal y relacional…en toda su diversidad y complejidad); nos permite otra vez más temprano que tarde conocer y reconocer con nitidez sobre que ética humana (principios y fundamentos de vida individual y colectiva, valores, actitudes, naturalezas y esencias existenciales) nos estamos apoyando o parando o sosteniendo para convivir con nuestros condicionamientos a lo largo de nuestras vidas. A esto último me hace sentido identificarlo dentro de nuestras almas como nuestros «núcleos o montañas inamovibles y no negociables» (cada uno con sus propias formas, relieves, dimensiones, matices, colores y olores).
Llegado a este punto ya tenemos dos claves fundamentales para…«luchar por nuestra libertad para elegir…realmente» sin seguir siendo presa de nuestros condicionamientos o en todo caso «ganar más libertad para elegir» sin seguir viviendo totalmente condicionados. Y en resumen; estos puntos o pilares claves que igualmente vienen atados o interconectados (y que deberían fluir desde nuestro interior en forma simultánea) son el «núcleo» de nuestra alma (esa montaña inamovible que todos en nuestra edad adulta deberíamos tener bien cimentada, y en pleno proceso continuo de fortalecimiento y enriquecimiento hasta el final) y nuestra capacidad/habilidad/poder/actitud/fundamento para la «ampliación de conciencia» enfocada exhaustivamente en la mejora humana continua.
¿Cómo podemos aplicar estos pilares claves en nuestro día a día?…y aunque siendo rigurosos estos operan juntos…podemos ir empezando por el núcleo o montaña de tu alma que debes reconocer siempre como tu soporte vital inamovible e inexpugnable sobre el que podrás aferrarte o sostenerte frente a «todo» lo que pueda aparecerte en tu caminar por la vida para que al final (y por sobre todas las cosas) no te dejes condicionar por nadie ni nada (formas, sistemas, contextos y experiencias); y seguramente me dirás que esto es imposible sobre todo teniendo en cuenta nuestra dependencia absoluta sobre lo material, lo cual es devastador pero definitivamente real y hay que aceptarlo. Sin embargo; no todo está perdido mis queridos y queridas aprendices eternos…recuerden que…llevan consigo ese poder para elegir (¿Quién quieres ser? ¿Cómo quieres ser? ¿Dónde quieres estar? ¿Con quién o quiénes quieres estar? ¿A dónde vas? ¿A dónde quieres llegar?) con el que en último término siempre podrán rebelarse y moverse…pero además no pierdan de vista que desde su núcleo o montaña obtendrán una fuente inagotable de generación de acciones diferentes que les permitirá abrir nuevos caminos o nuevas posibilidades con las que podrán construir y garantizar su supervivencia en bienestar y armonía con nuestro mundo…hasta el final.
Y ahora para terminar cerramos con la ampliación de conciencia que deberíamos considerar a estas alturas como una forma de vida que nos garantice nuestro desarrollo humano y evolución personal/relacional siguiendo el camino de la mejora humana continua con el que logremos alcanzar esa sabiduría que nos permita vivir sin ningún tipo de condicionamiento interior y exterior. Entonces se trata pues de un proceso de aprendizaje vivencial y continuo en el que vamos aprendiendo a utilizar con maestría nuestro poder para elegir…aprendemos a hacer uso responsable de nuestra libre elección…es decir; aprendemos a vivir desde la «libertad responsable», lo que en rigor implica que seamos capaces de vivir desde la libertad para elegir…con responsabilidad asumiendo plenamente las consecuencias de nuestras acciones y decisiones enfocadas en todo «aquello» que vayamos eligiendo en/para nuestro interior y exterior (lo que nos va acercando consistentemente a una independencia real de nuestros condicionamientos) y no desde un libertinaje o libertad enceguecida o libertad inconsciente en el que caigamos en la ilusión o espejismo de creer que vivimos desde la libertad para elegir aunque realmente «no elegimos» sino que «permanecemos sin movernos para sobrevivir a cualquier costo y para no asumir ninguna consecuencia»…y cuando por esas cosas del destino nos animamos a «elegir movernos» sobre algo y lo terminamos haciendo, después resulta que no queremos asumir las consecuencias de eso que terminamos haciendo y paradójicamente contradictorio aquí realmente decantamos en elegir vivir más condicionados o en su defecto vivir con nuevos condicionamientos interiores y exteriores (nos alejamos pues de vivir desde una libertad real y consciente, y realmente nos quedamos siendo más esclavos de nuestros condicionamientos).
¿Qué te parece lo expuesto en este artículo? ¿Cómo te ves frente a tus condicionamientos interiores y exteriores? ¿En qué tipo de libertad realmente estás viviendo ahora? ¿Cómo te quieres ver viviendo tu vida este año…el próximo años…los siguientes tres años?…hay mucho más para seguir procesando sobre nuestro poder para elegir/libertad para elegir en convivencia con nuestros condicionamientos internos y externos…lo que nos remite finalmente a esa infinita exploración en/sobre lo humano para así seguir aprendiendo a ser mejores seres en el mundo…¡Ya lo sabes! ¡Tu eliges! ¡Tu tienes el poder!.
Compárteme tu mirada y enfoque sobre este tema en los comentarios para seguir enriqueciendo este artículo/blog, lo apreciaré mucho y siempre serán bienvenidos. Gracias por leerme y escucharme. Muchas energías de bienestar. Poderoso Abrazo, Clever
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