«EL COACHING ONTOLÓGICO Y LA COMUNICACIÓN EFECTIVA (Parte II)»

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¿Hacia dónde vamos como seres humanos? ¿Estamos evolucionando o involucionando como seres sociales? ¿Qué nos está pasando que aún no estamos siendo capaces de actualizar en forma continua y progresiva nuestro ser humano a nivel individual y relacional en convivencia con otros? ¿Cuánto de nuestro ser humano tiene que ver con nuestra forma de comunicarnos? ¿Acaso nuestra involución tiene que ver con nuestra incompetencia para comunicarnos en forma efectiva? ¿Cuántos recursos humanos y materiales hemos invertido hasta ahora para actualizar en forma sostenible nuestra forma de comunicarnos con eficacia? ¿Qué podemos empezar a hacer ya mismo para actualizar permanentemente nuestra forma de comunicarnos con efectividad y en ese proceso seguir aprendiendo a lo largo de nuestras vidas a ser cada vez más competentes en el lenguaje?…

Nuestro mundo vive cambios acelerados y es evidente que por ejemplo las organizaciones de nuestros países están en su mayoría enfocadas en actualizarse frecuentemente en aspectos/temas técnicos (tecnologías, software, equipos, materiales, técnicas, conocimientos, metodologías, profesiones, sistemas y herramientas de gestión, especializaciones, certificaciones, etcétera). Sin embargo; estás actualizaciones no vienen acompañadas de la actualización de aspectos/temas que tienen que ver con los seres humanos (temas relacionados a por ejemplo; el desarrollo de habilidades y competencias personales y relacionales/sociales). Tengamos en cuenta que nuestros sistemas organizacionales se conforman en rigor por equipos de trabajo que están constituidos ante todo (y primero) por seres humanos y luego por profesionales de distintas disciplinas; y a pesar de tener aparentemente claro este contexto humanista que nos rige y a su vez nos condiciona como especie de seres vivos, “no” nos estamos permitiendo actualizar lo humano…”actualizar nuestro ser humano”. Estamos pues cayendo en un vacío evolutivo marcado y ancho en el que de muchas formas explicativas y justificativas “no” nos estamos haciendo cargo de nuestra problemática humana para cambiar y “ser mejores seres humanos”, generándose así un desfase o desequilibrio con relación a los resultados que estamos obteniendo a través de las actualizaciones tecnológicas/técnicas/académicas/materiales que aplicamos continuamente sobre nuestro mundo, lo que finalmente está produciendo una marcada brecha entre la evolución material (lo óntico) y la evolución humana (lo ontológico) de nuestra especie que hacia el devenir pareciera ampliarse “más” en vez de acortarse “continuamente”. Desde mi mirada; lo expuesto anteriormente no contribuye pues a hacer sostenible en el futuro nuestra existencia como seres humanos (y la de nuestros sistemas relacionales) y en vez de “actualizarnos como tales”, dejamos de lado lo humano para encontrar esas respuestas que necesitamos para seguir evolucionando/mejorando continuamente (nos alejamos cada vez más de lo fundamental y esencial que tenemos como especie de seres vivos y que nos distingue de otras) y más bien encontramos nuestras respuestas para que los sistemas relacionales que nos constituyen (y también nos condicionan) sigan existiendo en lo más accesible y rápido que es lo técnico/académico. En penoso rigor; nos resulta menos “costoso”, “difícil” y “doloroso”  enfocar nuestra mirada en lo que está fuera de nosotros y de nuestros sistemas relacionales; que hacerlo en lo que está dentro de cada uno de nosotros y de cada uno de nuestros sistemas relacionales.

Me parece fundamental para hacer sostenible nuestra existencia en el futuro como sistemas constituidos por seres humanos (por ejemplo: familias, empresas, negocios, organizaciones, etcétera) que en nuestro presente tecnológico tengamos en cuenta que es indispensable que nuestra actualización continua en lo técnico/académico venga acompañada de una actualización continua de lo humano (desarrollo eficaz y continuo de todas nuestras habilidades y competencias personales como el de la comunicación efectiva que para mí es la madre de todas las demás y en la que debemos enfocarnos primero, desarrollo humano que nunca va a tener una fecha de vencimiento y que nos llevará a re-descubrir nuestro potencial “humano” como personas-equipos-empresas-negocios-sistemas organizacionales) que nos permita en los sistemas relacionales que conformamos poder integrarnos/conectarnos más y hacer mejores sinergias humanas desde las que generemos nuevas y más potentes respuestas-soluciones con las que podamos obtener resultados distintos y más satisfactorios que nos lleven de “mejores formas humanas” a donde queremos llegar; y que en esos procesos de aprendizaje vivencial-transformacional en convivencia, que deberían de darse desde lo anterior y siguiendo con el sentido de la actualización humana que estamos reflexionando, cada uno podría ser co-creador de nuevos contextos-nuevas realidades que garanticen dentro de sus sistemas relacionales el crecimiento continuo y bienestar sostenible. Aquí también podemos ampliar nuestra reflexión diciendo que sí uno elige seguir el camino de la actualización humana continua haciéndose cargo de su auto-aprendizaje permanente para ser un mejor humano en los sistemas relacionales en los que participa; está con toda seguridad contribuyendo en forma eficaz con la evolución humana de sus sistemas organizacionales, su cultura y sobre todo con la de su especie.

Siguiendo con esta reflexión sobre lo significativo que es para la supervivencia de nuestra especie la actualización continua de lo humano; veo que para empezar a acortar desde ahora dicha brecha evolutiva entre lo material y lo humano, un primer paso fundamental y determinante que debemos dar como especie es el de aprender a comunicarnos con eficacia. Lo que implica que cada uno desarrolle e incorpore en su particular repertorio de “acciones automáticas” la competencia humana de la comunicación efectiva, que en último término quiere decir que los seres humanos logremos ser competentes en el lenguaje que es una capacidad que tenemos y nos distingue de cualquier otra especie de seres vivos que habitan en nuestro planeta, y que dicha competencia en el hablar y escuchar efectivo puede verse evidenciada en los tipos de conversaciones que tenemos en nuestras diferentes relaciones humanas que a su vez nos constituyen y definen en los tipos de personas que somos. Ahora bien, enclavado ya en nuestro presente tecnológico este gran desafío de aprendizaje transformacional que tenemos por delante todos los seres humanos; aquí sí se hace indispensable para que se dé todo lo reflexionado anteriormente, que ampliemos con “sentido de urgencia” nuestras conciencias para que con mucha nitidez “nos demos cuenta” que el punto de apoyo o base fundamental desde donde vamos a poder apalancar y sostener dicho trascendental primer paso es la “Humildad Ontológica” (Sabemos que No Sabemos…infinitas cosas y nos iremos de este mundo Sin Saberlas), y ésta última será evidente en último término cuando reconozcamos plenamente nuestra “incompetencia” para tener conversaciones efectivas en nuestros diferentes sistemas relacionales (conversaciones que sean saludables, productivas, constructivas, integradoras, potenciadoras, empáticas, facilitadoras de aprendizajes, amplificadoras de conciencia, creadoras de nuevas posibilidades, transformadoras de vidas, promotoras del cambio y bienestar…).

La disciplina del coaching ontológico surge como una posibilidad concreta de aprendizaje vivencial-transformacional que puede hacerse cargo de dicho primer paso fundamental y determinante que necesitamos dar urgentemente para dejar de involucionar y más bien empezar a evolucionar progresivamente y sostenidamente como especie. En última instancia entonces; desde ésta disciplina humanista basada como ya lo hemos mencionado en la Parte I en la propuesta filosófica de la ontología del lenguaje (somos seres en el lenguaje, existimos en el lenguaje, somos seres lingüísticos) podemos guiar y facilitar el desarrollo e incorporación de la competencia humana de la comunicación efectiva en personas y organizaciones, a través de su práctica profesional en diferentes modalidades de intervención experiencial que implican finalmente el desarrollo e incorporación de sus distinciones y competencias clave relacionadas con el “comunicar con eficacia”, las cuales hemos compartido anteriormente en el artículo “El Coaching Ontológico y la Comunicación Efectiva (Parte I)”.

Seguiremos reflexionando y profundizando en la Parte III ¡Nos vemos pronto Aprendices Eternos!

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Acerca de Clever Morante

Esposo de Giova. Hijo de Margarita. Perseverante, analista y comunicador. Pasión por indagar, aprender y escribir. Coach Profesional Certificado con experiencia en desarrollo de personas, equipos y organizaciones; e Ingeniero Industrial con experiencia en el sector industrial ocupando puestos de liderazgo en varias de sus gestiones clave. Emprendedor independiente del coaching profesional desde mi Fan Page "La Posada de los Aprendices" que es un espacio virtual enfocado al desarrollo personal y organizacional en donde estoy creando contenidos de valor (artículos y videos), haciendo presentaciones en vivo y ofreciendo mis servicios de coaching.

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